Volver a empezar...

El reto más grande que nos propone la vida

Normalmente caminamos con la convicción de que todo saldrá bien. Esta actitud nos permite enfocarnos en los proyectos que dan sentido a nuestra vida y es la mirada de quien, con optimismo y confianza en Dios, asume la cotidianidad y los retos que se presentan en el día a día. 
Pero, si fuéramos un poco más conscientes de nuestra naturaleza humana, podríamos comprender que existen muchas realidades que nos superan. Una de ellas es la misma fuerza de la naturaleza. 
Y por ello, desde el 10 de agosto de 2026, emprendimos un camino hacia la recuperación de nuestra Comunidad Educativa Pastoral. Porque no se trata únicamente de las estructuras; se trata de nuestros jóvenes, colaboradores, familias y de todas las personas que hacen parte de nuestra obra salesiana en el Eje Cafetero.
La vida de una casa salesiana no se traduce únicamente en espacios físicos, resultados académicos, logros deportivos o espiritualidad. También se construye a partir de la estabilidad emocional, física y mental de todas las personas vinculadas a esta propuesta educativa inspirada en el sistema preventivo de San Juan Bosco.
Durante 70 años, el Colegio Salesiano ha construido su historia y, hoy, continúa consolidándose gracias al aporte de cada persona que, incluso desde la distancia, envía su donación; al trabajo comprometido de nuestros colaboradores; a la entrega de nuestros docentes y a la disposición de los salesianos para hacer posible que cada familia y cada joven se sientan verdaderamente acogidos y encuentren aquí un lugar seguro.
Hemos recibido un valioso apoyo local y nacional. De las comunidades salesianas de nuestra inspectoría, de los jovenes y sus familias. Esta ayuda nos ha permitido salir al encuentro de quienes más lo necesitan con acciones concretas tales como: 
  • Brigadas de entrega de ayudas humanitarias,
  • Espacios de acompañamiento psicológico para el manejo de las emociones de nuestros colaboradores,
  • Seguimiento a los procesos académicos de los estudiantes,
  • Atención psicológica a padres de familia y estudiantes,
  • Encuentros académicos flexibles desde la virtualidad,
  • Presencialidad académica controlada en ambientes seguros,
  • Censos a las familias afectadas por el sismo
  • Y jornadas de encuentro para la entrega de ayudas 
Cada una de estas acciones son algunas de las experiencias que nos han permitido comprender algo fundamental: Levantarse no es un camino en solitario; es una senda hacia el encuentro, la solidaridad y la fraternidad. 
No hemos perdido nada al ver caer una estructura, porque seguimos teniendo lo más importante: las personas que habitan esta casa salesiana. Juntos construiremos un ambiente más alegre, más amable y con mayores posibilidades. Porque, ¿quién de nosotros quisiera desaprovechar esta nueva oportunidad que la vida nos ofrece? 
Es inevitable reconocer que algunos de los proyectos que ya estaban establecidos se vieron interrumpidos. Sin embargo, esta realidad también representa una hermosa oportunidad para renovar aquello que creíamos terminado, definido o incluso sin futuro.
Estamos vivos. Estamos juntos. Y seguimos caminando con una nueva mirada.
¡Adelante, familia salesiana.

Escrito por:

Hector Gallego. Oficina de Comunicaciones, Colegio Salesiano San Juan Bosco Dosquebradas